HE AQUÍ ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO
Debiéramos preguntarnos: ¿He llegado a convertirme en un creyente nominal o tibio? ¿Tengo la sensibilidad para saber cuando Dios me está hablando? ¿Practico la contemplación o el escuchar a Dios? ¿Con quien tengo más compromiso; con Jesús o con la institución religiosa a la que asisto?
Finalmente, le invito a leer este versículo, poniendo su nombre en él: "Mira..............., que estoy a tu puerta y llamo. Espero que oigas mi voz y me abras la puerta, porque entonces entraré y cenaré contigo y tú conmigo". ¿Cuál sería el tema de conversación en esa cena?
Escuchar a Dios, es contemplación. Es enfocar solamente en Él y aprender a escuchar Su voz.
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