¡jESÚS HA RESUCITADO!
Cuando alguien indaga en el origen de alguna religión, debe buscar a sus fundadores entre los muertos.
La tumba de Buda y sus osamentas se hallan en el estado indio de Uttar Pradesh. Los restos de Mahoma se hallan en la mezquita del Profeta en Medina, Arabia Saudita. Confucio está sepultado en el cementerio de Kong Lin en Shandong, China. Los restos mortuorios del fundador del Sijismo, Guru Nanak Dev Ji, se hallan en la provincia de Punjab, Pakistan.
Pero cuando se busca en el Cristianismo, la cosa es muy diferente. La tumba de nuestro Señor Jesús está vacía, pues el resucitó, ¡Él vive!
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